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Desayuna como rey, cena como mendigo: una estrategia simple para bajar de peso entrenando en Falcon

28 sept
4 min de lectura

Comer como rey al desayuno, al almuerzo y a la cena no calza con bajar de peso, por mucho que entrenes. Te contamos de dónde viene esta frase clásica y por qué funciona tan bien cuando la combinas con los guantes y el saco.


De dónde viene la frase

Seguro la escuchaste de tu abuela o de algún profe: "desayuna como rey, almuerza como príncipe y cena como mendigo". Se le atribuye a Adelle Davis (1904–1974), escritora y nutricionista estadounidense, considerada en su época la nutricionista más famosa de mediados del siglo XX. La idea en todo caso es más antigua y tiene ecos en la medicina ayurvédica y en refranes populares europeos. QuodidBefagi


La lógica es simple. Comes fuerte cuando tienes todo el día por delante, moderado a mediodía y liviano cuando el día se acaba.


Lo que de verdad baja el peso: el déficit calórico

Hay que decirlo claro, sin rodeos. Para bajar de peso necesitas gastar más energía de la que consumes. Eso es el déficit calórico, y no hay frase, suplemento ni horario que lo reemplace.

Entrenar boxeo, kickboxing o jiu jitsu te ayuda muchísimo con la parte del gasto. Una clase intensa de sombra, saco, manoplas y acondicionamiento te exige de verdad. Pero tiene un límite, porque lo que quemas en una hora de clase se puede recuperar muy rápido en la mesa.

Ahí entra la frase.

Rey, rey y rey: el error más común de quien empieza a entrenar


Pasa todo el tiempo. Alguien empieza a entrenar con ganas, sale de la clase con hambre de león y piensa "hoy me lo gané". Entonces el desayuno es de rey, el almuerzo es de rey, y la once o la cena termina siendo un banquete de marraqueta con palta, queso, jamón y algo dulce para cerrar.


El resultado es frustrante. Entrena tres o cuatro veces por semana, suda la gota gorda, y la balanza no se mueve. No es que el boxeo no funcione. Es que comer como rey en las tres comidas borra el déficit que generaste entrenando.

Cambiar a "rey, príncipe, mendigo" no significa comer menos en la mañana ni pasar hambre. Significa recortar donde más se exagera, que para la mayoría es en la tarde y la noche.


Por qué el desayuno grande te juega a favor

Acá la ciencia aporta algo interesante. Un estudio de la Universidad de Aberdeen, publicado en Cell Metabolism en 2022, puso a prueba justamente esta frase. Treinta personas con sobrepeso u obesidad siguieron dos dietas de cuatro semanas con alrededor de 1.700 calorías diarias. En una comían el 45% al desayuno, el 35% al almuerzo y el 20% a la cena, y en la otra la proporción se invertía. Diabetes.co.uk


¿El resultado? El horario no cambió el gasto de energía ni la pérdida de peso, pero los participantes se sintieron menos hambrientos los días del desayuno grande. Según la autora principal, cargar el desayuno podría ayudar a controlar el apetito durante el resto del día, lo que hace más fácil sostener el déficit sin andar con hambre.

Traducido a la vida real: el reloj no hace magia, pero llegar a la noche con menos hambre sí. Y cuando no llegas con hambre, es mucho más fácil que la cena sea de mendigo y no de rey. Eso es lo que te ayuda con el déficit.


Cómo aplicarlo si entrenas en Falcon

No hay una sola forma correcta, pero estas ideas le funcionan a mucha gente que entrena con nosotros:

  • Si entrenas en la mañana: date un desayuno contundente y con tiempo, para llegar con energía a la clase y no quedarte sin combustible en el tercer round.

  • Si entrenas en la tarde o la noche: que el almuerzo sea tu comida de príncipe, porque es la que te da energía para la clase. Después del entrenamiento, algo liviano pero de verdad. Cenar como mendigo no es saltarse la cena, es comer algo simple, sin excesos y sin pasar por la panadería de vuelta a la casa.

  • Ojo con la once: en Chile es donde más se nos arranca la mano. Si la once es tu cena, ahí está tu mayor oportunidad de ajuste.

  • Hidrátate: muchas veces la sed post entrenamiento se confunde con hambre.

  • Constancia antes que perfección: entrenar regularmente y ordenar la comida la mayoría de los días le gana a cualquier plan perfecto que dura una semana.


Lo que esta frase no es

No es una dieta milagro ni una regla para dejar de comer. Tampoco reemplaza a un profesional. Cada persona es distinta, y si tienes una condición de salud o quieres un plan de alimentación personalizado, lo correcto es consultar con un nutricionista.

Lo que sí es: una regla fácil de recordar que te ayuda a ordenar el día, controlar el hambre y proteger el esfuerzo que haces en cada clase.


Tu primer paso: ven a entrenar a Falcon

La comida ordena, pero el entrenamiento transforma. En Falcon Boxing, en Santiago, tenemos clases de boxeo, kickboxing, fitness y jiu jitsu para adultos de todos los niveles, incluso si nunca te has puesto un guante. Te acompañamos desde la primera clase para que entrenes seguro y a tu ritmo.


Desayuna como rey, cena como mendigo y entrena con todo!. Escríbenos o visita falconboxing.cl para agendar tu primera clase.


Desayuna como rey, almuerza como príncipe, cena como mendigo
Desayuna como rey, almuerza como príncipe, cena como mendigo


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